Esta semana se conoció una noticia curiosa. La Agencia Espacial Estadounidense, NASA, por sus siglas en inglés, encargada como los cerrajeros de abrir cada vez más puertas a toda clase de conocimiento sobre el cosmos y el comportamiento humano en ambientes espaciales, estuvo durante meses preparando la primera caminata espacial enteramente realizada por un equipo femenino. Dos astronautas, para ser exactos: Christina Koch y Anne McClain. Ellas, que forma parte de la tripulación de la Estación Espacial Internacional, se disponían a dar el histórico paseo cuando se dieron cuenta de que algo en la planificación original de la misión no había sido previsto.

Escasez de trajes

Aunque puede sonar trágico, el percance que tuvieron que enfrentar Koch y McClain en el espacio no tuvo que ver con algún accidente o desperfecto técnico que pusiera en peligro sus vidas, afortunadamente. El paseo espacial femenino se vio impedido por la falta de trajes de talla mediana en el depósito de la estación espacial. En ella, solo había un traje que pudiese calzar en la talla de ambas astronautas, por lo que el intento se vio frustrado. Los demás trajes, de tallas grandes, solo podían ser usados por astronautas hombres, por lo que la caminata espacial prevista la realizará solamente Koch, acompañada del también astronauta Nick Hague.

Problema de vieja data

A pesar de las continuas mejoras que han venido ocurriendo con el correr de las décadas en lo que se refiere a la exploración espacial y la actividad científica en general y las desigualdades de género, este evento relacionado con la NASA no es un hecho aislado en su historia. Cuando la agencia se disponía a llevar a la primera mujer que lanzaron al espacio, los ingenieros a cargo para el momento demostraron una clara incomprensión de los procesos y la anatomía femenina, al confundirse en cuanto a la cantidad de tampones requeridos por Sally Ride (la primera mujer puesta por la NASA en el espacio) o en lo que respecta el diseño del traje, pues no tenían muy claro de cómo podía orinar.

Aún hay obstáculos por resolver

En lo que respecta a la igualdad de género, la carrera espacial no ha sido especialmente favorecedora. Solo 63 mujeres han ido al espacio, lo cual representa un mísero 11% de la cantidad de astronautas enviados a misiones de diferentes tipos. Apenas en 2014 fue que la agencia espacial europea fue que decidió enviar a dos astronautas femeninas a la Estación Espacial Internacional. Esto generó momentos desagradables como cuando la cosmonauta rusa Elena Serova, una de las involucradas en la misión, tuvo que soportar cualquier cantidad de comentarios y preguntas sexistas por parte de la prensa.

Este incidente, entonces, aunque puede parecer aislado y trivial, tiene como vemos unos antecedentes que no hablan muy bien de la disposición por parte de las agencias responsables de poner un acento en la igualdad para hombres y mujeres en el espacio. Esperemos que esta sea una circunstancia que mejore en el futuro.